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La Costa Brava

Restaurante Disfrutar

Comer en el restaurante Disfrutar

Creo que intentar describir las sensaciones que uno siente, cuando se decide por  comer en el restaurante Disfrutar , es difícil de explicar, sin embargo en esta entrada voy a haceros participes de la experiencia.

El barrio del restaurante: L’Eixample

Hacía tiempo que queríamos ir a comer a ese nuevo restaurante que habían abierto en la Calle Villarroel de Barcelona. Justo delante del renovado Mercat del Ninot. En la Calle Villarroel nº164

Decían que los propietarios eran antiguos trabajadores de Ferrán Adrià y por tanto, algo hacía pensar que sería caro…….El restaurante fue abierto en diciembre del 2014 y los propietarios son Matéu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch, los cuales se conocieron y formaron profesionalmente en el Bulli .Primero inauguraron el “restaurante Compartir” (al cual también dedicaré una entrada del blog), inaugurado en abril de 2012 en Cadaqués.

Mientras pasamos unos dias en Figueras , habiamos visitado la Cala Montjoi y pudimos ver el espacio donde iria ubicado el nuevo Bulli y su fundacion . Nos imaginabamos todos los sitios donde Ferran Adria se habia inspirado para crear todos esos platos que servia en su restaurante.

Eso fue lo que nos llevó a decidir reservar en el restaurante.

La decisión de ir al restaurante Disfrutar:

Van pasando los meses, años…y vas pasando por delante, ves entrar a la gente contenta, los ves salir más contentos aun…..y un día te decides y piensas, ¿por qué no? Vamos a darnos un homenaje!!!!!

Lo primero que haces. Te informas en internet https://es.disfrutarbarcelona.com/.

Ves que hay varios menús:

  • El clásica, por 120€
  • El disfrutar por 195€- *No incluyen el vino.

Haces números y piensas  en lo que costara una cena para 2.

Y llamas para reservar.

Primer problema, ya has tomado la decisión, pero al llamar te dicen que las reservas las están dando para dentro de 4 o 5 meses.

Pero reservas igualmente, que vamos a hacer….

Durante ese tiempo, tendrás la oportunidad de conectarte a distintas red sociales y buscar información sobre experiencias de otros atrevidos en el restaurante.

Ves las fotos que hacen, ves los platos que han comido, ves los comentarios (todos buenos…) y poco a poco te van entrando ganas de que llegue el día. Mientras, la hucha que estas preparando para la cena, se va llenando de monedas de 2 euros y con suerte cuando vayamos, ya tendremos suficiente dinero dentro para que duela menos la cuenta.

….Y llega el día de ir a cenar al restaurante Disfrutar:

Debo decir que, a partir de un par de días antes es cuando empiezas a tener ganas, expectativas y el día que tienes la reserva, esperas que todo salga perfecto.

Al entrar, una chica muy amable nos recibió y nos llevo a nuestra mesa. Para llegar al comedor, has de pasar por un pasillo donde el bullicio de los camareros, cocineros…es impresionante. En ese momento te das cuenta de que lo que vas a pagar por cenar allí tiene sentido.  Posteriormente veras que al probar la comida todavía refuerzas mas esa idea (pero no nos adelantemos).

Si alguna pega  puedo escribir de la experiencia es únicamente el “tour2 que nos hizo la chica mientras llegábamos a nuestra mesa , donde nos fue explicando los detalles de la cocina , la historia del local …es decir , te va poniendo en contexto de lo que va a pasar posteriormente . Yo lo encontré un poco recargado y por mí, me lo hubiese ahorrado, pero cuando es la primea vez que vas, lo hacen así.

Cuando te sientas, se presentan el camarero que va a estar por ti toda la noche, el sommelier y el jefe de sala, por este orden. Para los que no estamos acostumbrados a este nivel, nos sorprende un poco pero al final te acostumbras.

Y llego el momento.  La camarera que nos toco a nosotros, una chica argentina simpatiquísima, nos explica el menú que hemos elegid y nos advierte que para poder disfrutar de las sensaciones que nos esperan, nos tenemos que dejar llevar por los sabores, las texturas y todo lo que rodea al plato.

Son 20 platos (16 salados y 4 postres). Nos pide que debido a la elaboración de los mismos  y a la necesidad de tenerse que consumir inmediatamente una vez han sido preparados, sobretodo, si necesitamos levantarnos (lavabo, fumar…etc.), la tenemos que avisar para que pare la elaboración y hasta que nos sentemos no seguirá trayendo platos. Te sorprende, pero una vez más, en cuantos empieces a comer, entenderás por que…

Te traen la carta de vinos…carta muy extensa, con gran variedad  donde elegir.

Aunque la carta es muy amplia, con muchas páginas y mas referencias aun, es muy fácil guiarte porque están todos los vinos ordenados, para ser encontrados fácilmente y elegir con criterio.

Los precios, son razonables (teniendo en cuenta donde estamos…). Hay vinos desde 25€ hasta cientos  de euros….

Nosotros elegimos un vino blanco,  Quinta Apolonia del 2016, de Castilla la Mancha que nos costó unos 28€.

Si  te acabas la botella, puedes complementar con copas sueltas, que e solo que hice yo, pidiendo una copa de vino tinto, justo cuando solo quedaba un plato de carne fuerte (Pichón).

Empiezan a traer los platos y debo decir que nada es lo que parece. Las sensaciones de comer en el restaurante son difíciles de describir, las compartes con tu pareja, las comparas  (siempre son distintas) y te gustaría fotografiar para que quedase inmortalizado cada plato que traen…pero claro…no queda bien y eres prudente con la tecnologia.

He añadido una copia del menú, para que el lector se pueda hacer una idea de los contenidos de que se componía cada plato.

Menú personalizado, que te entregan en el restaurante disfrutar en Barcelona.

Carta personalizada con lo que has comido en el restaurante disfrutar

Carta personalizada con lo que has comido en el restaurante disfrutar

Las texturas, los sabores, el tacto…nada es lo que parece.

Al presentar cada plato, la camarera te explica lo que es, lo que te encontrarás al morder y como te lo debes comer… si, si… como te lo debes comer. Son alimentos tan elaborados y tan extremadamente sensible que debes de ser muy cuidados para que no se te rompan en la mano al cogerlos…

Decir que no tocamos los cubiertos, más que en una o dos ocasiones. Todo lo comíamos con las manos.

Me gustaría describir la sensación que teníamos cada vez que nos comíamos alguno de los platos, pero creo que es tan especial que cada persona lo debe sentir de forma distinta.

Algunos platos del restaurante disfrutar 

Lengua helada de pasión con ron, la remolacha que sale de la tierra, Milhojas idiazábal, Nuestro macarrones a la carbonara (evidentemente nada que ver con macarrones de pasta).

Una espectacular sidra de manzana, hecha al momento con una taza en la que han tirado hielo solido y lo dejan reposar con el jugo de la manzana durante unos 20 minutos.

Antes, además  ahúman la copa, quemando unos trocitos de roble (con la olor espectacular de la brasa de roble) y dando la vuelta a la copa donde te van a servir la sidra, poniéndola encima del humo que desprenden  dichos trocitos.

Le deja un gusto a la copa y a la sidra difícil de igualar.

Y así, van pasando los platos, uno, dos…y así hasta 20.

Sobre el plato 12 o 13, decidimos hacer un descanso. Le  pedimos que  detenga la llegada de los platos durante  5 minutos y nos invita a salir a una terraza .

Al salir, vemos la otra parte del disfrutar: una zona totalmente silenciosa, insonorizada del restaurante y del bullicio del local, donde los clientes salen a reposar, fumar o a tomarse un gin tonic al finalizar la velada……..

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